Gure Ahotsa, blog-a, sortu berri dugun talde bat gara, Errenteriako Osasun Mentaleko Zentruko kidekoak.
Gure asmoa hemen lantzen ditugun gaiak zuekin partekatzea da: iritziak, bakoitzaren bizikizunak eta bestelako zenbait gai:errezetak, bidaiak, poesiak, kontakizunak... Hemen aurkituko dituzun ideiak positibo eta interesgarriak dira.

martes, 27 de mayo de 2014

SALIDA ESPECIAL A BILBAO

El miércoles 14 de Mayo estuvimos en Bilbao. Era una salida muy especial que teníamos proyectada desde junio del 2011: entonces no la pudimos realizar porque nos habíamos apuntado muy poca gente. Pero era algo que íbamos a realizar tarde o temprano porque teníamos ganas de conocer esta ciudad. Para nosotros fue todo un reto, primero por la distancia (Bilbao está aproximadamente a unos 100 kilómetros de Donostia), segundo porque no era una salida cualquiera porque estuvimos desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la tarde (cada uno llevamos nuestra propia comida para todo el día), salimos de allí a las cinco de la tarde y llegamos a casa por ejemplo en mi caso a las siete de la tarde y en mi caso también fue una auténtica gran prueba porque nunca había estado en esta ciudad y tan lejos de casa. Tenía muchos miedos en la cabeza antes de hacer este viaje, pensaba que me iba a pasar algo malo en Bilbao, que por el camino íbamos a tener un accidente de tráfico y que iba a morirme, que iba a ser un día que no iba a acabar nunca, en fin todo cosas malas. Desde que dijeron que íbamos a hacer este viaje una semana antes no dejaba de pensar en estas cosas, tenía una pelota en el estómago cada vez que pensaba en ello y la víspera dormí muy poco.
Pero a la mañana siguiente, pese al miedo que tenia, me armé de valor y pensé que mi confianza era más fuerte que el miedo y pensé que iba a disfrutar del viaje y que lo iba iba a pasar bien y que iba a ver cosas interesantes que no había visto antes. Así que espanté todos los miedos y disfruté del viaje y de mi estancia en Bilbao. Con esto yo llego a la conclusión de que hay veces que la cabeza nos juega muy malas pasadas y hay veces que imaginamos cosas horribles que luego casi nunca pasan en la realidad. Y de algo sirve todo lo que trabajamos en la Unidad de Día, sí.

Y tras contar lo que supuso para mí y para mis compañeros paso a contar el viaje propiamente dicho, he aquí una parte del mapa de Bilbao:


 
Cogimos el autobús Pesa a primera hora de la mañana en Donostia. En cuanto llegamos a la ciudad vizcaína empezamos a patear y no paramos en todo el día.




Nada más bajar del autobús lo primero que vimos fue el reformado estadio de San Mamés, catedral de los leones.


Palacio Euskalduna


Después fuimos por la orilla de la Ría de Bilbao o Nervión hasta llegar al Palacio Euskalduna o Palacio de Congresos y de la Música donde se celebran espectáculos musicales, teatrales y congresos.
En esta zona había una pequeña manifestación de trabajadores de este lugar en huelga y yo me puse un poco nervioso pero enseguida se me paso. Un poco más adelante nos paramos a almorzar nuestros bocatas junto a la ría.

Algunos compañeros fueron a tomar café en una terraza que había allí cerca. Durante el recorrido no podíamos disimular que eramos turistas porque llevábamos el mapa de esta ciudad y no parábamos de consultarlo.






Después de reponer fuerzas seguimos como unos campeones nuestro paseo y siguiendo por la orilla del Nervión, llegamos al gran museo Guggenheim Bilbao diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry inaugurado en 1997.








Araña Mama



Pudimos contemplar la araña "Mama", escultura de 9 metros de altura diseñada por Louise Bourgeois y en la parte trasera de este edificio pudimos contemplar oculto entre un andamio el perro floral Puppy, escultura diseñada por Jeff Koons de 12 metros de altura, lo contemplamos en obras porque le estaban poniendo flores.




Siguiendo nuestro paseo cruzamos a la otra orilla de la ría por el puente Zubizuri obra del arquitecto Santiago Calatrava.







Fuimos por esta orilla hasta llegar al Ayuntamiento Bílbaíno, aquí paramos un rato a descansar y como anécdota contaré que a un compañero se le rompió uno de los zapatos de tanto andar!!!





Seguimos adelante por el Paseo del Arenal hasta llegar al Teatro Arriaga nos metimos en el Casco Viejo y urgentemente entramos en un bazar de chinos para arreglar el descosido del zapato del compañero. Compró cinta aislante y entre la risa de todos se sentó en un rincón a arreglarlo, todos (él primero) nos lo tomamos con buen humor.




En el Casco Viejo visitamos la Plaza Nueva, lugar de encuentro de bilbaínos y bilbaínas. Pudimos contemplar por fuera la Biblioteca de Bidebarrieta (situada en la calle del mismo nombre) y la catedral de Santiago. 

















Siguiendo un poco más adelante a orillas de la ría nos topamos con el Mercado de la Ribera, el mercado
cubierto más grande de Europa y al lado con la Iglesia de San Antón lugar donde Don Diego López de Haro leyó la carta fundacional de la Villa de Bilbao el 15 de junio del año 1300.

Pasamos a la otra orilla y, ¡¡¡por fin!!! nos tomamos nuestra merecida comida contemplando estos dos edificios y después la mayoría tomó café en la zona de Bilbao La Vieja.

Como unos valientes campeones volvimos por la arteria principal de la capital vizcaína la Gran Vía Don Diego López de Haro hasta llegar de nuevo a la estación de autobuses para regresar a Donosti.

Lo pasamos muy bien, disfrutamos muchísimo, volvimos rojos de lo mucho que nos dio el sol pero, depende por donde fuésemos nos teníamos que quitar y poner la ropa porque o hacía mucho calor o mucho frío. Desde las once y diez que llegamos a Bilbao hasta que volvimos a la estación de autobuses anduvimos unos siete kilómetros, en mi caso acabé el día con buen cuerpo y no me sentí muy cansado.
Fue un día inolvidable y especial que recordaremos todos los que fuimos sin ninguna duda.

Jesús    







viernes, 16 de mayo de 2014

SENTIMIENTOS

   Hablar sobre los sentimientos puede ser un poco difícil, pero quiero exponer lo que opino al respecto.

   Para empezar, los profesionales de la mente creo que estarán de acuerdo en que aquellos que no tienen un mínimo de sentimientos son psicópatas o llegarán a serlo seguramente. Luego también están las personas que son más cerebrales o más sentimentales que otras. Yo creo que lo ideal, como siempre, es estar en el término medio.

   Hay sentimientos muy diversos, sentimientos de amor, odio, cariño, venganza, etc. Los sentimientos de amor son los que menos se prodigan porque muchas veces se asocian a debilidad, y más cuando estamos todos inmersos en la lucha diaria, los malentendidos, las rencillas, la competitividad, las envidias y la zancadilla. Eso es lo que parece muchas veces que es el pan de cada día.


   Por suerte o por desgracia, la palabra es prácticamente el único medio de expresión para hacernos entender los unos con los otros, y ésta no expresa bien lo que se puede llegar a sentir, y más cuando el sentimiento intenta devorarnos y parece que ya no cabe en el cuerpo. Lo bueno que tiene la palabra es que después de utilizarla parece que minimiza el estado alterado de ánimo al habernos ya desahogado y se puede llegar a pensar incluso aquello de “¿de verdad que eso era para tanto?”.

    También hay sentimientos que en principio no son muy recomendables, como pudieran ser los de autocompasión y autocrítica desmesurados. Por eso abogo por pensar un poco las cosas antes de hacerlas y poder así apechugar después con las consecuencias, si es que las hubiera.

    En este mundo en el que imperan la mentira y el egoísmo entre otras cosas, creo que es bueno intentar ser honesto al menos con uno mismo. Al fin y al cabo vamos a pagar por lo que hagamos, sea lo que sea. Además siempre va a haber defensores y detractores para cualquier actuación que pudiéramos llegar a realizar.

    Esto es más o menos, brevemente y a groso  modo,  lo que pienso en lo referente a los sentimientos, que nos llegan a atenazar tantas veces a todos.

    Y sin nada más, un saludo y hasta pronto.


                                                                                                                                                 José Angel 

viernes, 9 de mayo de 2014

MI EXPERIENCIA EN EL HOSPITAL

Virginia -una de las terapeutas- me ha propuesto que escriba sobre mi estancia de 3 semanas en el Hospital Psiquiátrico de Agudos de Donostia.

 Me encontraba mal,  con ganas de morirme por tantos errores que he cometido a lo largo de mi vida.  Necesitaba parar. Por eso para mí ha sido una experiencia muy positiva, necesaria.
 Entré un lunes 24 de marzo y salí otro lunes el 14 de abril. La doctora que me trató era muy eficaz, me atendía cada 2 días. Las enfermeras y auxiliares fueron muy amables. Conocí a gente estupenda, con sus luces y sus sombras como todos. La rutina de allí me vino muy bien: nos levantábamos sobre las 7:30 ó 8:00 para ducharnos y vestirnos. ¡Qué placer era la ducha con agua caliente y luego darse crema sobre el cuerpo! Desayunábamos a las 9:00. A la mañana si se quería se podía ir a gimnasia sobre las 9:50 y luego relajación a as 10:20, yo solía ir. Las clases eran muy amenas ya que la terapeuta ponía mucho empeño en ello. A las 11:00 era la hora del zumo. Después si se quería se podía ir a los talleres que estaban divididos en dos partes: una era la zona donde se hacían los cestos con un material cuyo nombre no me acuerdo y en la otra zona se pintaban mandalas, se hacían pulseras de hilo y flores de papel, entre otras cosas. Yo hice 2 pulseras de hilo, la primera me salió un desastre y la segunda la hice bien. Además, hice 2 cestos y me quedó un tercero sin terminar. Le pedí a Gabriel, una bellísima persona, que, por favor, me lo terminase y le di mi teléfono y mi dirección. No solo me la hizo, sino que además me la llevó hasta casa. Estos detalles demuestran la grandeza del ser humano.
A las 13:00 comíamos, la comida era exquisita, había 2 platos para elegir. La siesta era de 14:00 a 15:30. A las 16:00 era la merienda y luego se tenía la tarde libre bien para salir con una persona o para quedarse allí. A mí solía venir a visitarme mi hermano Patxi, nunca le agradeceré lo suficiente lo bien que se portó conmigo. Paseábamos, y me encantaba ver los campos salpicados de margaritas pequeñas,  era como ver la luz dentro de la oscuridad.


 Por las tardes una auxiliar nos enseñaba a hacer pulseras con gomas por medio de una pinza. Yo hice varias, me relajaba mucho hacerlo.Luego ya a las 20:00 era la cena y a las 21:00 se subía a las habitaciones. Quien quería podía ir a la sala de estar a ver la televisión y si no, a una sala para fumadores. Se podía estar hasta las 10:20.

Estuve bien en general, aunque un día me dio un bajón bastante grande recordando los fallos y errores que he tenido y que han tenido un trascendencia grave en la salud de mi madre. Al contrario que otros ingresos, éste lo he vivido más intensamente, con más consciencia. En muchos momentos me sentía protegida allí dentro, en otros me sentía vulnerable, dependía sobre todo de mi estado de ánimo. Guardo gratos recuerdos de mi experiencia.
Desde el primer momento me dejaron ir los fines de semana a casa, salía a las 10:00 y volvía a las 19:45 para cenar y dormir.También tuve mucho suerte con las compañeras de habitación ya que eran muy agradables y naturales.

Cuando regresé a la Unidad de Día me recibieron con muchísimo cariño y me hizo una ilusión tremenda. A la Unidad de Día vengo muy contenta ya que me hace mucho bien compartir experiencias con otros pacientes que son compañeros de viaje en esta vida que nos ha tocado.
Hoy en día tengo ganas de vivir y de luchar, por lo tanto, mis temores se van disipando y tengo planes para seguir adelante. Ha merecido la pena.
Soy totalmente consciente de que una depresión no se cura en 3 semanas. De hecho, tengo bajones que me hunden hasta el fondo. Tendré que aprender a convivir con mis fantasmas y mis angustias. Cuando escribí el texto tenía un día muy bueno y cuando salí del hospital lo hice contenta porque había estado muy a gusto.



Gemma

martes, 6 de mayo de 2014

TIEMPO

Dicen que el tiempo, junto con la vida, son los bienes más preciados que tenemos. De ahí lo de “El tiempo es oro”.

Cada cosa requiere de un tiempo, y hay un tiempo para cada cosa. Una vez pasado ese tiempo, si no se ha ejecutado lo pensado, queda ya como obsoleto. Y sólo hay una oportunidad porque las circunstancias que rodean el momento cambian. Se puede volver a propiciar esas circunstancias, pero ya no es lo mismo.
Los límites de cada uno están ahí, y en la vida real todo no depende solo de uno, por eso la frustración se puede generar al querer materializar los sueños y hacerlos reales en un tiempo real y dejar de ser sueños. Por querer hacer las cosas demasiado deprisa se actúa también sin pensar casi y uno se precipita hacia un "no se a donde" y se tiene la sensación de ridículo, al menos el que tenga ese sentido, claro. A veces no nos damos tiempo ni a nosotros ni a los demás, cuando en realidad sobra si uno  lo aprovecha bien y uno no empieza como a agobiarse.


La sensación que tengo yo con el tiempo es que se distorsiona. Se contrae a veces y otras veces se dilata. Una hora no es lo mismo que otra según cómo esté o me lo esté pasando bien o mal.
También dicen que la vida tiene un tiempo y que este empieza a agotarse en cuanto nacemos. El tiempo produce vacíos, recuerdos y otras cosas más. Cuando llegue el final supongo que muchos se preguntarán que han hecho en realidad con su vida y en qué han dilapidado su tiempo. Creo que si se ha empleado en aprender ya es bastante, porque cuando el reloj de la vida se para  para no volver a andar, se acabó. Luego es lo que cada uno piense o crea que le pueda esperar, si es que hay algo, pero eso nadie lo sabe a ciencia cierta.

Algo que creo que hay que tener en cuenta es lo de “tiempo al tiempo”. Este cura muchas heridas, hace que la gente se vuelva a reencontrar, pone muchas veces a cada uno en su sitio y otras veces también desespera.
“Que el diablo nos encuentre entretenidos y ocupados cuando venga a visitarnos”. Por eso creo que hay que aprovechar el tiempo y no desperdiciarlo de cualquier forma, aunque pase que muchas veces no sepamos qué hacer con él.

Todos somos esclavos del tiempo.


J. Angel