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viernes, 9 de mayo de 2014

MI EXPERIENCIA EN EL HOSPITAL

Virginia -una de las terapeutas- me ha propuesto que escriba sobre mi estancia de 3 semanas en el Hospital Psiquiátrico de Agudos de Donostia.

 Me encontraba mal,  con ganas de morirme por tantos errores que he cometido a lo largo de mi vida.  Necesitaba parar. Por eso para mí ha sido una experiencia muy positiva, necesaria.
 Entré un lunes 24 de marzo y salí otro lunes el 14 de abril. La doctora que me trató era muy eficaz, me atendía cada 2 días. Las enfermeras y auxiliares fueron muy amables. Conocí a gente estupenda, con sus luces y sus sombras como todos. La rutina de allí me vino muy bien: nos levantábamos sobre las 7:30 ó 8:00 para ducharnos y vestirnos. ¡Qué placer era la ducha con agua caliente y luego darse crema sobre el cuerpo! Desayunábamos a las 9:00. A la mañana si se quería se podía ir a gimnasia sobre las 9:50 y luego relajación a as 10:20, yo solía ir. Las clases eran muy amenas ya que la terapeuta ponía mucho empeño en ello. A las 11:00 era la hora del zumo. Después si se quería se podía ir a los talleres que estaban divididos en dos partes: una era la zona donde se hacían los cestos con un material cuyo nombre no me acuerdo y en la otra zona se pintaban mandalas, se hacían pulseras de hilo y flores de papel, entre otras cosas. Yo hice 2 pulseras de hilo, la primera me salió un desastre y la segunda la hice bien. Además, hice 2 cestos y me quedó un tercero sin terminar. Le pedí a Gabriel, una bellísima persona, que, por favor, me lo terminase y le di mi teléfono y mi dirección. No solo me la hizo, sino que además me la llevó hasta casa. Estos detalles demuestran la grandeza del ser humano.
A las 13:00 comíamos, la comida era exquisita, había 2 platos para elegir. La siesta era de 14:00 a 15:30. A las 16:00 era la merienda y luego se tenía la tarde libre bien para salir con una persona o para quedarse allí. A mí solía venir a visitarme mi hermano Patxi, nunca le agradeceré lo suficiente lo bien que se portó conmigo. Paseábamos, y me encantaba ver los campos salpicados de margaritas pequeñas,  era como ver la luz dentro de la oscuridad.


 Por las tardes una auxiliar nos enseñaba a hacer pulseras con gomas por medio de una pinza. Yo hice varias, me relajaba mucho hacerlo.Luego ya a las 20:00 era la cena y a las 21:00 se subía a las habitaciones. Quien quería podía ir a la sala de estar a ver la televisión y si no, a una sala para fumadores. Se podía estar hasta las 10:20.

Estuve bien en general, aunque un día me dio un bajón bastante grande recordando los fallos y errores que he tenido y que han tenido un trascendencia grave en la salud de mi madre. Al contrario que otros ingresos, éste lo he vivido más intensamente, con más consciencia. En muchos momentos me sentía protegida allí dentro, en otros me sentía vulnerable, dependía sobre todo de mi estado de ánimo. Guardo gratos recuerdos de mi experiencia.
Desde el primer momento me dejaron ir los fines de semana a casa, salía a las 10:00 y volvía a las 19:45 para cenar y dormir.También tuve mucho suerte con las compañeras de habitación ya que eran muy agradables y naturales.

Cuando regresé a la Unidad de Día me recibieron con muchísimo cariño y me hizo una ilusión tremenda. A la Unidad de Día vengo muy contenta ya que me hace mucho bien compartir experiencias con otros pacientes que son compañeros de viaje en esta vida que nos ha tocado.
Hoy en día tengo ganas de vivir y de luchar, por lo tanto, mis temores se van disipando y tengo planes para seguir adelante. Ha merecido la pena.
Soy totalmente consciente de que una depresión no se cura en 3 semanas. De hecho, tengo bajones que me hunden hasta el fondo. Tendré que aprender a convivir con mis fantasmas y mis angustias. Cuando escribí el texto tenía un día muy bueno y cuando salí del hospital lo hice contenta porque había estado muy a gusto.



Gemma

5 comentarios:

  1. Gracias! bien escrito! Espero que sigas creciendo.

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  2. Gracias por compartir tus vivencias con nosotros, gemma. No es nada fácil pasar por un ingreso y poder hablar de ello con optimismo, y a mucha gente tu experiencia le puede servir para reducir sus miedos y plantearse que pedir ayuda no es nada de lo que haya que avergonzarse. En ocasiones, un ingreso es algo necesario, aunque cueste verlo. Un saludo

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  3. Gracias por compartir, Gemma. Un fuerte abrazo y un saludico!

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  4. ¡Gracias por compartir la experiencia! Seguro que no ha sido fácil. Un saludo y ánimo.

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  5. Nos encanta lo que cuentas y como lo cuentas, la mayor parte de las veces el ingreso en psiquiatría se vive como algo traumático. Tu lo cuentas de una manera constructiva y positiva. Felicidades

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