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lunes, 16 de marzo de 2015

La importancia de quererse a uno mismo.

Este es un artículo de opinión, escrito con mi enfermedad, pero no desde ella, aunque con mucho desconocimiento de las enfermedades mentales, creo que tengo conocimientos sobre el amor, desde ahí trato de relacionar el amor y mi enfermedad. El amor a uno mismo existe desde que uno se da cuenta por primera vez de sí mismo, que es gracias a la buena compañía, la misma que si lo desea así, consigue que nosotros perdamos el amor a uno mismo, pero… uno tiene que ser más fuerte que todo eso. Es decir, el amor a uno mismo viene de serie, la buena compañía es la que le da a uno “auto-amor”, y si a uno le falta “auto-amor”, es porque sus acompañantes eso le desean a uno: que no tenga “auto-amor”. Pero uno tiene que ser más fuerte que todo eso. Esta es una introducción que a primeras puede no entrar bien, pero tiene un buen fondo. ¿Cómo?
“Y quererse más que a los demás, o antes que a los demás”, debería añadir al título de este artículo. Porque la vida empieza desde el conocimiento de uno mismo, y después llegan los vínculos con los demás. Uno es bueno, valiente, digno, correcto, real, humano y se da cuenta de ello justo cuando la buena compañía se lo revela como verdad. Si uno no se quiere por encima de lo que jamás lo van a llegar a querer los demás, aparte de no poder querer a nadie jamás tanto como le gustaría, no va a vivir bien. Estará uno, para empezar, más nervioso: “ay, no me quiero, ¿qué hago?” se estará preguntando la mente mientras valora a los demás que están aparentemente a salvo de esta intranquilidad (pero no los valora con el amor, sino con el interés, y por eso sufrirá a la vez que por instinto de nacimiento amará, su vida en vez de la de los demás), para seguir con la intranquilidad, habrá de enfrentarse a todos los demás problemas a los que se tendrá que enfrentar cada día, y como en un pastel de capas serán acumulados desde que se parte de la base del “no me quiero” al “desastre de realidad” cuando uno cae en la enfermedad mental, por lo tanto comerse el pastel para recuperar la salud mental personal empieza por quererse a uno mismo, porque el nerviosismo comienza a partir de no amarse. El pastel es delicioso, piénselo; cómanselo: quiérete. Posiblemente sigo sin convencer a nadie, hablaré un poco de mi: 



Yo soy imperfecto, y reconozco que aunque haya gente que diga que no hay nadie perfecto, he conocido a personas perfectas. Pero debo quererme a mí antes que a ellas (sobre todo antes que a las personas que dicen que no hay nadie perfecto), y esto es necesario para que no se sume sufrimiento gratuito. No me refiero a que uno sufra porque ha querido más a alguien perfecto que a sí mismo, en absoluto, me refiero a que quererse a uno mismo es primordial para apreciar como se merecen a las personas perfectas, o al entorno perfecto, empezando siempre por valorar la existencia de uno, porque así es como es posible amar a los demás, no se preocupen, si no eres nada querible, los demás se encargarán de hacértelo saber. De hecho, es a lo que se dedica mucha gente en esta sociedad: a hacerte saber que no te quieren. A veces, incluso, aunque te quieran.
Por eso cuando alguien nos haga saber que no nos quieren, por interés, hasta el punto de hacernos enfermar, debemos decir, al menos en nuestro interior, a esa persona, pensando: “no te quiero, porque no quiero la enfermedad, porque no quiero este mal en mi mundo, me quiero a mi y al mundo”, y si nos atrevemos, decirle a la persona que tenemos delante con sinceridad y desde el bien: “no te quiero”, que es en realidad lo que nos acaba de decir la persona que tenemos delante. Imagínense que alivio sería decirle a la persona que nos acaba de pretender hacer sufrir con su “no te quiero” interesado, con un “no te quiero” bueno. Como si la persona que ha sido una mala compañía se encontrara de pronto cara a cara con su propio espejo. Pero en resumen, basta con decirse a uno mismo: “me quiero”.


La vida está llena de personas que no eligen bien a quien amar, pero el error más grande está en no elegir amarse a uno mismo primero, en todas las ocasiones. No es que esté mal, sino que es un error: lo que está mal es transmitir que no quieres a alguien a costa de su sufrimiento, es decir, por algún interés, como el de las malas compañías. Pues si uno no está fuerte para recibir un “no te quiero (porque no interesa)”, acaba desde más nervioso (hasta quererse de nuevo más a sí mismo y por lo tanto dejar de sufrir y comenzar a amar a los demás en vez de quererlos por interés), hasta con una enfermedad mental, pero además se le acumulan más problemas, como por ejemplo, la falta de autoestima, la falta de capacidades para relacionarse, etc. No quererse a uno mismo es consecuencia de que los demás se lo inculcan a uno, pero es un mal que sólo con el bien, el “auto-amor”, puede curarse. Deseo desde este pequeño, resumido escrito, que cada uno se quiera a sí mismo, más que a los demás, y esto significa que nadie lo quiere a uno, nunca tanto como uno va a quererse a sí mismo alguna vez. Por eso repito: el amor a uno mismo viene de serie, la compañía es la que le da a uno “auto-amor”, y si a uno le falta “auto-amor”, es porque sus acompañantes eso le desean a uno: que no tenga “auto-amor”. Pero uno tiene que ser más fuerte que todo eso. Porque nunca, jamás, lo van a querer a uno, es uno mismo el que se lo quiere creer, después de quererse primero a sí mismo. Gracias por leer y respetar mi opinión. Piensa, “me quiero”, y que aproveche el delicioso pastel.

Iñigo.

9 comentarios:

  1. Me encanta como empiezas el artículo, "escrito con mi enfermedad, pero no desde ella", lo que tu hablas de quererse a uno mismo es lo que los profesionales llaman AUTOESTIMA. Por su puesto que si no nos queremos a nosotros mismos dificilmente podremos hacer lo propios con los demás.

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    1. Hola URSM VIRGEN MACARENA, gracias por el comentario, he procurado evitar la palabra autoestima en el artículo (aunque no del todo), porque es una invención errónea para mí, no creo en el autoestima, pero hay quienes nos lo han tratado de meter en la cabeza y conmigo lo habían conseguido. Pero es como inventarse una palabra mala para ocultar la ignorancia linguística de uno, para referirse a algo que tampoco existe. Esa es mi opinión, claro. Tengo pendientes un artículo sobre: la verdad es una, y la inexistencia del autoestima.

      Iñigo.

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  2. De qué sirve buscar ser amado por los demás sí pierdes tu salud mental y no puedes quererte a ti mismo

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    1. Hola Anónimo, no perdemos nuestra salud mental por buscar ser amado por los demás, es diferente. Uno no busca ser amado por los demás, eso se sabe y se maneja, para mí se pierde la salud mental por no quererse más a uno mismo que a los demás en el momento en el que alguien nos ha hecho un mal, pero la raíz está en el mal hecho desde afuera, no en un error propio, y mucho menos en una iniciativa que venga de uno mismo. La verdad es una.

      Iñigo.

      Iñigo.

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  3. Maravillosa reflexión. No solo leemos tu opición, sino que servirá de mucha ayuda a otras personas que no lo ven tan claro como lo ves tú. Ayudará a darse cuenta de que, como dices, hay que quererse a uno para poder querer a los demás. Un fuerte abrazo

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  4. Me gusta todo de ti.. te amo espejo. JUANFRAN

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    1. Hola Juan Francisco, gracias por tu comentario, recuerda que el espejo te quiso a ti primero, y eso mismo espera tu cabeza que hagas contigo, tal y como te mereces. La realidad es perfecta (no se equivoca), y eso te incluye a ti, si estamos enfermos es porque alguien hizo mal con nosotros en mi opinión, pero tiene fácil arreglo: decirse a uno "me quiero".

      Iñigo

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  5. Pero esta búsqueda está condenada al fracaso, pues es precisamente nuestra conexión interna lo único que falta en nuestra vida. Más allá del placer y la satisfacción temporal que nos proporcionan el éxito y la respetabilidad, así como el consumo y el entretenimiento, lo que en realidad necesitamos para ser felices ya se encuentra en nuestro corazón.
    http://goo.gl/x71MLj

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    1. Hola geral rui, gracias por tu comentario, ninguna búsqueda está condenada al fracaso, mucho menos la de decirse a uno mismo "me quiero". En realidad, no diría que se trata de una búsqueda, sino de un acto. Hay que ser cauteloso con la forma de divulgar la positividad de quererse a uno mismo, el contexto es incluso a veces necesario de tenerse en cuenta a la hora de aconsejar un "me quiero", pues hay quienes buscan lo contrario con las mismas palabras y por lo tanto empeorar la salud de uno.

      Iñigo.

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