A veces en las relajaciones que hacemos utilizamos cuentos y/o historias para
relajar nuestra mente y nuestro cuerpo. Disfrutamos de la escucha de historias y a la vez desarrollamos la imaginación. Las historias que escuchamos son escritas y/o grabadas y a veces van acompañadas de música relajante. Normalmente nos tumbamos boca arriba sobre su
esterilla, con los ojos cerrados o en la posición que estemos más cómodos. Conviene utilizar un tono suave y agradable a la hora de contar la historia. E introducir pausas para que podamos imaginar y visualizar mejor lo que estamos contando. Debemos mantenernos despiertos y no dormirnos, aunque podemos tener los ojos tanto abiertos como cerrados. Incorporaremos los ruidos exteriores como elementos más de la relajación. Os dejamos dos ejemplos, por si queréis usarlas:
La MARIPOSA:
“Imaginad
que vuestro cuerpo se vuelve ligero. Tan ligero, que os termináis convirtiendo
en una MARIPOSA de alas con colores brillantes. Os posáis en
una gran flor. Oled la flor, ¿a qué huele?Sentís el
aire suave y cálido en las alas al revolotear entre las flores. Volar y
contemplad el cielo azul. ¿Sentís como
voláis por encima de los árboles, las montañas…? ¿Veis
vuestra casa? Ahora, podéis volar por donde queráis durante el próximo minuto? Es hora de
volver a casa. Empezáis a sentiros más pesados. Abrid los ojos y moveros un
poco.”
”Imagínate
que poco a poco te vas haciendo más ligero y que te transformas en una blanca
nubecilla… Una
nubecilla que, ligera, vuela cada vez más alto, hacia el cielo. Esta nube se
deja arrastrar dulcemente por una cometa, y llevada por el viento, vuela
despreocupadamente por encima del mar lleno de
barquitas con velas de colores, sobre
montones cubiertos de nieve y sobre verdes prados llenos de flores perfumadas.
¿A qué huelen? Observa el
mundo desde arriba, con alegría…Cuando te
despiertes, inspira por la nariz todo el aire que puedas y estírate como si
acabaras de despertar.”
La próxima volveremos con más ejemplos y técnicas de relajación
Compañeros de la Ud.
Esas técnicas de relajación las practiqué yo de joven con un amigo al que se lo habían recomendado. Escuchábamos una cinta magnética y seguíamos el procedimiento que te iba indicando el psicólogo según decían sus palabras. Al final siguiendo estos procedimientos conseguías una técnica en la que estabas tan relajado que parecía que flotaras sobre la superficie sobre la que tuvieras apoyado el cuerpo, como si estuvieras flotando sobre ella, como si no hubiera contacto entre tu cuerpo y ella. A ese nivel de relajación llegué, que creo que es grande. Entonces tendría 17 o 18 años. Son técnicas para la gente joven muy útiles. Y puede que para los no tan jóvenes, lo que me ocurre es que ahora me cuesta más concentrarme, han pasado más de treinta años, yo tengo 52. Pueden ser muy interesante desarrollar esta técnica, cuando la aprendes luego lo puedes realizar por ti mismo sin necesidad del apoyo físico de la cinta, simplemente usando la memoria.
ResponderEliminarJesús.
Muchas gracias Jesús, nos alegramos que te haya gustado el artículo y ánimo con la concentración ¡¡tu puedes!!!
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